viernes, marzo 04, 2005




He seguido el consejo de mordiscosderealidad y le he pedido a mi marido una definición pictórica de mí misma.
La conversación, anoche, sobre las once, fue más o menos así. Cauta, me acerqué a él, medio derrengado en el sofá.
-Si tuvieras que definirme usando imágenes de un pintor, ¿cómo lo harías?
Apartó la vista de Britney Spears, que cantaba en la MTV eso de «Oh, he vuelto a hacerlo otra vez», me miró perplejo con ojos somnolientos y exclamó:
-¿Eeeh?
Yo recogí el mando de la tele, que se le había caído al suelo, él cerró el volumen de las Obras completas de Ortega y Gasset que tenía al lado, me miró y dijo:
-Balthus, cuando te balanceas en la silla frente al ordenador, chupándote un dedo mientras piensas qué contestar a alguno de tus interlocutores cibernéticos; Hooper, cuando te hundes en el sofá absorta fingiendo que lees; Bonnard, cuando te vistes después de la ducha el domingo por la mañana; Duchamp, cuando discutimos; Delvaux, de madrugada, a ratos, a veces; y Yves Klein muy a menudo.
-Vaya -le dije-. Y me fui a jugar al Tetris.