viernes, noviembre 12, 2004




La falda roja y la cámara digital

La falda roja cayó en mis manos en la sección de oportunidades de El Corte Inglés. Era una prenda relativamente cara para mis patrones austeros de gasto, pero que en ese sótano de la Castellana ya había perdido el 70% de su valor. Sólo después, cuando alguien por correo me ha preguntado por ella y he acudido a Google, he visto que Felipe Varela, homónimo de otro Felipe Varela que condujo las montoneras argentinas de la década de 1860, es un diseñador formado en París que acude regularmente a la Pasarela Cibeles, aunque con ánimo más lúdico y menos insurgente. Me encantó su tacto de seda y la compré aunque ya sabía entonces que apenas la iba a lucir en público.
Cuando en julio del año pasado compré mi primera cámara digital ambas tuvieron un flechazo a primera vista. Mi marido me hizo una serie completa de fotos, la falda daba mucho juego y permitía sacar una foto distinta con sólo un ligero movimiento. Cuando decidí abrir el blog pensé en ponerle un nombre pictórico, y barajé algunos como chica con sombrero, mujer con paraguas, chica con guantes, pero no me acababa de encontrar a gusto con ninguno hasta que de pronto me vino a la cabeza el nombre de chica con falda roja y supe que ese era mi blog.
Eso sí, lo de colgar las fotos de la falda en un principio ni me lo planteé, pero luego me dije que por qué no. Total, para una falda de seda que iba a tener en mi vida.